martes, 31 de marzo de 2015

COMILLAS Y SANTILLANA DEL MAR. QUINTA ENTRADA DEL VIAJE DE ESTUDIOS

Comillas es una ciudad sorprendente. Es cierto que, con unos 2000 habitantes en la actualidad, hunde sus raíces en, al menos, la Edad Media. E incluso tuvo una importante industria ballenera, o puerto de carga... Pero su importancia excepcional la tendrá a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Con el descubrimiento de la burguesía y de la casa real de la costa cantábrica, Comillas se convertirá en un lugar privilegiado, la Marbella de aquel tiempo, cuando el primer marqués de Comillas, enriquecido con sus negocios en el otro lado del atlántico -en Cuba principalmente-. 
El primer marqués, Antonio López, invitó a Alfonso XII, en 1881, a visitar la ciudad, lo que supuso una importante transformación de la misma. Como curiosidad, fue el primer pueblo con luz eléctrica -excelente la guía del Capricho de Comillas, que nos proporcionó toda la información-
Las reiteradas visitas de la familia real continuaron también con Alfonso XIII, y que permitieron convertir al pueblo en lo más avanzado de la arquitectura del momento. Lógicamente un ejemplo sublime es "El capricho" de Gaudí.
Allí estuvo también la sede primigenia de la Universidad Pontificia... Y por cierto, en cualquier restaurante se come un menú del día excelso...
El palacio de Sobrellano





Entrada a una vivienda absolutamente ecléctica. Con la mezcla de distintos neos...
El capricho, una de las primeras obras de Gaudí. Un canto a la música y al sol.










La ciudad es también un recuerdo -o al menos me parece- a ciudades como San Cristóbal de La Laguna -o la Orotava- por los balcones, la estética de las viviendas...























Al fondo, el cementerio con el Ángel Caído.




















Una localidad para visitar.

Si Comillas es una maravilla, qué decir de Santillana del Mar. Eso sí llegamos un lunes con la neocueva de Altamira y la Colegiata cerrada. No puede ser todo...

Una selección de las imágenes...