lunes, 29 de febrero de 2016

NIEVE EN CABRA



A veces me preguntan por qué hago como hago el blog. Traduzco, hace años me dedicaba a la investigación histórica y lo plasmaba en publicaciones. Ni con el blog de Patrimonitos, ni con éste persigo la investigación. Para eso está, por ejemplo, Paco Muñoz con el suyo. Yo no me explico de dónde saca tanto tiempo para realizar investigaciones y publicarlas. Lo mío es, como mucho, una mínima divulgación del patrimonio.
Si patrimonio es aquello que recibimos de nuestros padres y debemos dejar en herencia a nuestros hijos, sea material o inmaterial, a mí todavía me queda el recuerdo.
Los recuerdos es lo que queda de las personas, de los seres queridos, especialmente de aquellos que se fueron y ya no están.
Yo hay recuerdos que identifico con personas: los toros y las corridas de toros, con mi abuelo y mis tíos... y la nieve con mis padres. Una está aquí, otro está ya en el recuerdo. Al menos para mí; para su esposa, mi madre, y para otros está esperando un futuro más o menos próximo. Yo solo, y ya es mucho, lo tengo en el recuerdo. Pero es la nieve... lo que me une a mi padre es la nieve. 
Cuando anunciaban nieve, nosotros preparábamos la salida a la Sierra. Al picacho. Daba igual el día, ya fuera fin de semana o díario. Siempre preparábamos la salida. Y puedo asegurar que mi padre era un conductor más bien malillo. No importaba, íbamos a la nieve. Y cuando el coche ya no podía más,   subíamos andando. Mi madre, allí en Cabra, sigue viviendo con el recuerdo... De la nieve... y con sus 85 años, esperando dar la mano a Adolfo, su marido, en el futuro.
Ahora que yo no voy a Cabra, salvo esa visita mensual a mi madre, es, son, mis amigos quienes aportan sus fotografías. Y sí, la Sierra de Cabra, en las Subbéticas, nevada.

Ha tenido que ser ahora mi amigo Alfonso el maño, injertado en buenos mimbres de los Pedroches, quien me dé las fotos. Allí,  este fin de semana, este puente, estuvo él con su familia, viendo el poljé de la Nava, la chorrera...


Bendita suerte...