sábado, 11 de octubre de 2014

EL ÉBOLA, EL PATRIMONIO, EL TURISMO Y LOS IMBÉCILES... EN CASTIZO.

Es seria, muy seria, la epidemia de ébola. Como lo fue el SIDA en su momento, la gripe española anteriormente, el cólera, la peste negra... que diezmaron la población mundial.
Ahora debemos reconocer que el hambre mata a 30.000 personas diarias; el paludismo a 600.000 al año... y el ébola ya lleva más de tres mil personas -de verdad, me extraña que sean tan pocas- y subirá, desgraciadamente el número -máxime cuando allí mismo mientras alguna que otra ONG intenta curar,  se siguen matando por dinero, por ideología o porque nosotros, los blancos, queremos-. Pero, claro, hablamos de África.
Hay una película extraordinaria, "Disparando a perros" que, con una u otra excusa todos los años muestro a mi alumnado. Excelente. Para muchos, a lo mejor, un discurso cristiano. Lo cierto es que la gente que se deja allí el pellejo es gente que tiene creencias. Antes ideología. Ahora la ideología sirve para matar... probablemente incluyendo a la misma religión. Pero los que allí van a morir y salvar vidas es gente que cree, al menos en el ser humano. Y es de admirar.





Volviendo a "Disparando a perros" una periodista alemana comenta, no es textual, pero es parecido: "cuando vi la guerra de Bosnia con niños, padres y mayores muertos lloré, porque podían ser mis hijos, mis hermanos o mis padres...ahora que veo el conflicto en Ruanda, con tantos muertos, no lloro... son negros". La película un alegato a la injusticia y a la inutilidad de la ONU.
Pues sí, todos los males llegan principalmente a los negros. Así que, no hay mucho problema.
La situación se complica, y en verdad es seria, muy seria, como el paludismo o el hambre, cuando el problema llega al hombre blanco. Y, he aquí que ya ha llegado, mínimamente, al Norte. Y comienza, con más tensión, en España -tras la repatriación de los Hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a los que admiro tanto por su trabajo como porque fue mi primer tema de investigación hace ya más años de los que tengo, cuando era joven-.




 No voy a analizar si se hizo bien o mal; si éticamente es correcto lo que se hizo... si al Consejero de Salud de Madrid hay que cesarlo, enviarlo al club de la comedia o internarlo en un psiquiátrico... o a Ana Mato...






No es el tema. Tampoco, si se va a generalizar la repatriación de españoles que sufran el la enfermedad en cualquier punto de la Tierra... en otros momentos.
Eso sí, se me cae la cara de vergüenza, como españolito de a pie -y digo que iba a escribir en castizo- cuando dejan tirada en África a la hermana Paciencia Melgar, que sobrevive -no sé si milagrosamente- y cuando se cura y ven que hay posibilidad de mejorar a uno de los enfermos españoles, se le pone un avión y se trae a España. Desde luego, para la gente que cree debe ser un ángel. En vez de quejarse lo único que pide es la posibilidad de que su plasma también llegue a África.






PERO MI ARTÍCULO NO VA POR AHÍ, COMO EL BLOG INDICA DEBO ENTRAR EN TEMAS DE PATRIMONIO, AUNQUE OTRAS ENTRADAS, OBVIAMENTE, LIGUEN EL PATRIMONIO A LA POLÍTICA. ES IMPOSIBLE DISOCIAR AMBOS ASPECTOS, Y MÁS CON LO QUE TENEMOS. POR SUPUESTO, NO HARÉ COMENTARIO SOBRE ESOS DESALMADOS/CORRUPTOS QUE UTILIZARON LAS TARJETAS FANTASMA -ADEMÁS DE PARA CACERÍAS, CLUBES Y NO DE FÚTBOL...- EN ARTE... Y ADEMÁS SACRO.
DEJEMOS EN PAZ "A LA CLASE POLÍTICA Y ECONÓMICA" -ALGÚN DÍA HARÉ REFERENCIA A LA SUPERACIÓN DE LA LUCHA DE CLASES CON UNA NUEVA CASTA, LA CLASE POLÍTICA, QUE VA DE LA EXTREMA DERECHA A LA EXTREMA IZQUIERDA-, Y CONTINUEMOS CON LO QUE INTERESA.
Es serio, muy serio, el problema. Y lo es más cuando un atajo de imbéciles descerebrados se dedica en las redes sociales a inventarse noticias falsas sobre el ébola en España.



España vive, además de las subvenciones de la UE que ya sabemos donde acaban mayoritariamente -y no es en el pago del profesorado de tecnología de mi Instituto, como bien anuncia la propaganda institucional-, del turismo. Aquí el turismo sobrepasa ampliamente el 10% del PIB. Con cinco millones de parados si conseguimos alejar a los turistas, nos iremos a la mierda. Y repito, que escribo en castizo e indignado -bueno, dejemos eso para los políticos, "cabreado"-. No sé quiénes serán los inventores; si es parte de nuestro alumnado que se dedica a las nuevas tecnologías mientras intentamos explicar lo que pasó para que no se repita (esta mañana escuché a Santiago Posteguillo en una entrevista donde volvió a recordar que la Historia está para no volver a caer en errores, claro que lo dijo bastante mejor que yo), o un vigilante de seguridad aburrido deseoso de llamar la atención en Puerto Real -mejor, no obstante, esa manera que la de utilizar el arma para salir en los medios de comunicación-...



Repito, es serio, muy serio el problema. Pero a lo nuestro se suma una cuestión importante: además de posibles contagiados de ébola, ESTAMOS RODEADOS DE DOCENAS DE IMBÉCILES O GILIPOLLAS QUE NOS ECHAN TIERRA ENCIMA CON BULOS, como se refleja en nuestro diccionario de la lengua. Problema que puede ser tan grave como el ébola.