martes, 17 de mayo de 2016

MANIFIESTO PARA EL DÍA 18 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LOS MUSEOS.

El 18 de mayo es el día internacional de los museos, una festividad creada en 1977 por la UNESCO -Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura- y por el ICOM – Consejo Internacional de Museos-, para concienciar la importancia de los museos en la sociedad.

No hay nada más real, la memoria de nuestras sociedades se cobija en los museos, ya sean arqueológicos, etnológicos, de historia natural... O incluso, como lo define el Doctor Joan Santacana, las ciudades son museo -más cuando es Patrimonio de la Humanidad-. Y no solo las ciudades, sino en cualquier pequeña aldea, pues son museos los lugares donde se preserva lo natural o la cultura material e inmaterial de un pueblo. No son los únicos espacios, pero son unos de ellos.

Lugares de memoria, lugares de enseñanza. Antes eran los mayores quienes custodiaban la memoria de la tribu. Ahora se ha conseguido crear un espacio donde esa memoria se mezcle con parte de nuestra cultura material o inmaterial, o natural; reiteramos. El museo etnobotánico, el arqueológico, el taurino, el arqueológico... o los patios del Palacio de Viana, o el Museo Diocesano cuando se vuelva a abrir, son ejemplos en nuestra ciudad. Los espacios donde se conservan nuestros recuerdos. Y deben ser vistos, ser visitados.

Cuando una persona conoce su pasado, su cultura, lo que hicieron o donde vivieron sus padres, mantendrá ese espacio como un santuario -ese espacio de objetos preciosos, como lo define nuestro diccionario-, y que nunca va a ser mancillado.

Pero ese espacio, esos espacios han de estar tan abiertos como cuando era el anciano de la tribu quien reunía en torno al hogar a su grupo, y contaba la historia de su pueblo. La Historia ha de transmitirse de manera gratuita y, si es posible, ese auditorio joven podrá, y seguro deberá, transmitirlo en el futuro. No se impone. Se cuenta. Como el padre cuenta ese cuento a su hijo y que, cuando éste ha crecido y tiene herencia, traga saliva y lágrimas y recuenda la historia que, años ha, escuchaba de sus padres. Aunque ya no estén en presencia.

Sí. Si queremos conservar nuestra memoria, se debe buscar la atención de los más pequeños, del alumnado, del futuro transmisor de esos conocimientos y de la Historia. Y se ha de conseguir de una manera gratuita. No hablamos de turistas, nos referimos a alumnado que es esponja para recibir información, que recuerda a su abuelo y las historias que contaban, pero no entiende la necesidad de pagar por preservar la memoria.

Desde este escrito, como enseñantes, decidimos rebelarnos contra el modelo creado por instituciones públicas y privadas en nuestra ciudad, en nuestro mundo. Quieren obtener unas “perrillas” por la memoria, por la Historia. Y, en ocasiones, algunas de ellas pretenden ganar adeptos, pero no comprenden lo anterior.

Vamos a citar ejemplos, aunque signifique revolver nuestras conciencias -y nuestra Historia-:
Se ha perdido gran parte de patrimonio eclesiástico. Desgraciadamente con la llegada del liberalismo se inició una etapa de anticlericalismo furibundo. Se culpaba, con razón o sin ella, de parte de los males de nuestra sociedad. Una verdad a medias que fue utilizada para desamortizar bienes eclesiásticos, unos de ellos perviven – el Convento de la Merced o el del Carmen en Córdoba-, pero otros muchos desaparecieron por abandono. Oratorios, capellanías, ermitas o conventos en el mundo rural.

Espacios naturales han sido barridos para continuar con “el desarrollo”.

¿Cuántos ejemplos podemos citar? Innumerables.

Necesitamos cuidar la memoria, el futuro, y si desgraciadamente hemos quitado el árbol y lo hemos llevado al museo, al menos deberíamos fomentar esto último.

No, no, no se puede cobrar una entrada a alumnado para ver esa memoria. Sea alumnado de aquí o de fuera. Si es de aquí seguirá preservando nuestra memoria; si es de fuera, volverá. Contará lo visto y volverá más adelante.

Desde el IES Blas Infante de Córdoba, solicitamos la gratuidad absoluta a cualquier museo, a cualquier espacio de cultura. Cuando uno siembra buena simiente, recogerá buen fruto...



ENRIQUE SANTOS ARÉVALO.
FRANCISCO DE BORJA LUQUE MURIEL.
COORDINADORES DE LOS PATRIMONITOS Y JÓVENES EMBAJADORES POR EL PATRIMONIO DEL IES BLAS INFANTE DE CÓRDOBA