sábado, 14 de mayo de 2016

LAS JORNADAS DE EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS EN CÓRDOBA Y EL HOMENAJE A MANOLO TORIBIO.



No es la primera entrada que hago a Manolo Toribio. Como bien se ha dicho, en vida un homenaje. Eso es raro en estos tiempos, pero obligado.


Espero tener sus palabras en el futuro, o bien cargaré el enlace que pondrá Pepe Moraga en la página del CEP o en su blog.
Solo voy a poner las imágenes y, de camino, mi ponencia, proyecto que espero iniciar en el próximo curso si me confirman el traslado al IES RAFAEL DE LA HOZ, antiguo Nuevo Condesa.








0. PROEMIO.

Hace ya diez años que Manolo y yo comenzamos esta andadura. Uno, él, desde el IES Santa Catalina de Siena, y yo desde el antiguo Nuevo Condesa, actual IES Rafael de la Hoz. De ese tiempo compartido hemos, creo, granjeado una buena amistad. Centenares de alumnos se han considerado “patrimonitos”, “jóvenes embajadores por el patrimonio”, “jóvenes cicerones”, y espero, se hayan formado en el objetivo propuesto, concienciar a un alumnado que en un futuro próximo tendrá en sus manos el cuidado de lo recibido de nuestros mayores y que deberán legar a sus sucesores.



De aquello, además, han quedado dos publicaciones, la primera editada por el centro asociado a la UNED de Córdoba en 2013, con la participación también de Ana Moreno, y una segunda edición, enriquecida sobremanera por la propia Ana y por Enrique Santos, profesor del IES Blas Infante, con el que hasta ahora he compartido los últimos años del proyecto.

Además, Manolo y yo hemos tenido la suerte de compartir otros proyectos como el concurso “Conocer las Ciudades Patrimonio” -ahora llamado “Aula de Patrimonio”-, y que nos ha permitido no solo conocer otras ciudades Patrimonio de la Humanidad en España sino crear una serie de lazos de amistad imborrables; o intercambios virtuales con ciudades de otros continentes a través del programa “Jóvenes sobre la pista del Patrimonio Mundial” -en este último caso incluso lo virtual se va a convertir en real porque el proyecto realizado entre el Instituto Ateneo de la Juventud de Oaxaca (México) y el IES Blas Infante de Córdoba ha resultado elegido como mejor intercambio mundial en el presente curso -y si la beca concedida se completa con otros fondos, podremos visitar la ciudad mexicana-.


I.INICIO.

El día de Nochebuena en la Avenida Gran Vía Parque de Córdoba fue robada una ambulancia del servicio de urgencias cuando se atendía a un paciente aquejado de un infarto. El paciente murió y no fue por causa del robo de la misma. Pero, ¿y si el fallecimiento se hubiera debido a las consecuencias del robo? La Ambulancia fue abandonada en el aparcamiento del Centro Comercial del Polígono Guadalquivir.

Del mismo modo, hace un par de semanas el Jefe de Estudios de un centro educativo de nuestra capital fue agredido por un padre. Es el homenaje que hago también a ese compañero, participante indirecto en esto del Patrimonio cuando estaba conmigo en el IES Nuevo Condesa -actual IES Rafael de la Hoz-.


Podemos preguntarnos... ¿hasta dónde se llegará?

¿Y por qué planteo esto aquí?

Si la educación es el proceso de socialización de los individuos, por el que una persona entra en sociedad y aprende conocimientos y adquiere una concienciación cultural y conductual, herencia de las generaciones anteriores; si la educación se manifiesta en una serie de habilidades y valores, que producen cambios intelectuales, emocionales y sociales en la persona... en algo hemos debido fallar para que alguien pueda cometer un acto tan abyecto. Eso no lo ha aprendido en la escuela; ni, espero, en casa.

Continúo, como hago casi siempre, recordando al cantautor y catedrático de Historia, José Antonio Labordeta, que se preguntaba en el aula qué hacía allí -o aquí- explicando “los líos de romanos, de moros y cristianos, el follón del marxismo y el de otro coté… cuando el señor García Corbejón confunde a los etruscos con los negros del Gabón…”

A veces tengo la sensación de aburrir incluso a las ovejas. No es ni tan si quiera el cómo, por supuesto no es el qué... en ocasiones no interesa nada. Bueno, sí he visto un cambio importante: Cuando en vez de hablar de algo lejano, lo haces de su entorno. Y, en muchas ocasiones, y más cuando se vive en una ciudad como Córdoba, eso es posible. Sí aparece un cierto interés... Hay, no obstante, honrosas excepciones que viven -y disfrutan- con esto de los romanos, de los moros y cristianos...

Si analizamos el medio, conseguimos dos cuestiones importantes, la aprehensión de conocimientos y su asimilación -su digestión-. Lo más importante. En muchas ocasiones esa aprehensión con h intercalada consiste en lo definido por el diccionario de la Real Academia. Una simple captura coyuntural para pasar el examen correspondiente.

La aculturación nos está llevando a olvidar, a perder, parte de nuestro Patrimonio. Y lo digo desde un supuesto Primer Mundo. ¿Qué estará sucediendo en el Tercer Mundo? Las denuncias están por doquier, y, como no, en la propia red... La globalización nos está llevando a perder nuestra identidad cultural.

Pero también está sucediendo que la identidad cultural está siendo arrasada de manera sistemática.

He estado, desde mi uso de razón patrimonial, denunciando el expolio que el primer mundo del momento le hizo al tercero. Recuerdo aún la infructuosa lucha de Melina Mercouri que desde el cargo de ministra de Cultura griega defendió la devolución del patrimonio griego expoliado.

Poco antes de Semana Santa, en un viaje de estudios a Francia pude visitar el Louvre y pasear por las salas de Mesopotamia y de su entorno, y alegrarme de esas piezas salvadas de la destrucción. Cómo nos alegramos de que hoy eso esté allí y no en su lugar de origen.



No voy a hacer un estudio histórico de cuándo se han destruido elementos culturales, pues la Historia está plagada de ejemplos, pero sí es necesario denunciar lo actual. Hace años se acuñó el concepto de “talibanismo” para hablar de la destrucción del Patrimonio a raíz de la voladura de los Budas de Bamiyan en Afganistán en el 2001. Esas acciones han quedado superadas por la acción criminal de los miembros del autodenominado “Estado islámico”. En la cuna de la civilización donde apareció la rueda, la contabilidad, la primera escritura, la primera ciudad o el primer código legal, un grupo de desalmados nos están robando la memoria. Son capaces de decapitar a una persona lo mismo que a una escultura: Palmira, Nimrud... o los múltiples edificios y museos que están desapareciendo... Eso sí, en ocasiones “desvían” parte de ese material, pues el tráfico de antigüedades, junto al petróleo, son el sostén económico de su pervivencia.

Nada al Hassan, responsable de la unidad de países árabes dentro del Centro para el Patrimonio Mundial de la Unesco, cree que se trata de un nivel de destrucción inédito desde la II Guerra Mundial. "Alepo se encuentra como Berlín o Varsovia en 1945", asegura. "Cuando nos preguntan sobre por qué concedemos tanta importancia al patrimonio, nuestra respuesta es que los seres humanos son más importantes que cualquier cosa material. Pero la pérdida del patrimonio representa un trauma para las personas, porque es una pérdida de su memoria, de su identidad histórica, de sus raíces".

Hablar de esa destrucción no significa olvidar el tremendo trauma humanitario de Siria o Iraq y de otros muchos lugares de la Tierra. Y la vergonzante actitud, reprobable a todos los niveles, de los impresentables políticos de la Unión Europea. Desde luego, decisiones como las últimas tomadas por nuestros representantes políticos de la Europa de los 28 hacen cuestionarme el qué hago yo aquí.

¿Por qué hablar del robo de la ambulancia, de esa agresión al compañero, de la destrucción del Patrimonio... aquí? Probablemente porque su erradicación debe partir de las aulas.

Desde cualquier lugar, y especialmente desde la escuela, es nuestra obligación como docentes y un deber moral, enseñar. Reitero, enseñar, es decir instruir en ejemplos, acciones o sucesos, en conocimientos, principios e ideas que sirven de experiencia, que se transmiten a alguien. De ahí que hable de la enseñanza del Patrimonio.

No voy a realizar una tesis sobre la didáctica -aunque enseñanza y didáctica tengan un sentido similar- sino cómo trabajar por la defensa del patrimonio. Es difícil convencer en ocasiones que esas piedras del entorno forman parte de nuestra memoria colectiva y que no son un obstáculo para el desarrollo -y eso lo sabemos muy bien en Córdoba-. Igual sucede con un cante, una comida, una procesión o esa maceta cuidada con mimo.

La educación, y vuelvo otra vez a su acepción, probablemente evitaría esas acciones. De ahí que todos los totalitarismos, y ese grupo lo es, eviten una educación racionalista y la reduzcan a un mantra sistemático de una lectura monotemática. Y por eso es tan importante la enseñanza del Patrimonio.

La escuela ha de hacerse eco de todo aquello que pasa en su contexto social si quiere servir a la ciudadanía que pretende formar. El patrimonio debe ser un motivo esencial de conocimiento en los colegios, es el entorno donde el alumnado vive. Y ahí está la labor del profesorado.

La defensa y la protección de un patrimonio histórico, cultural y, por supuesto, el natural debe aprenderse desde la escuela, lugar de formación de las generaciones jóvenes, y así se mantendrá viva la conciencia histórica y cultural de un pueblo, así como el conocimiento de su patrimonio y el respeto y conservación del mismo. Además esa enseñanza debe ser de forma lúdica, participativa, lo más alejado de ese proverbio “la letra con sangre entra” tan bien recreado por Francisco de Goya, ese genial artista y notario de la realidad que le rodeaba en el tránsito del siglo XVIII al XIX.

Imaginen que en una clase de Secundaria el profesorado de Tecnología explica en el aula el funcionamiento de un molino hidráulico, utilizando todos los medios de los que disponemos hoy día... o el de Biología un complejo espacio natural protegido... y el de Geografía los sectores de la actividad económica... o en Historia el tiempo que ha pasado desde los primeros asentamientos humanos allí. Genial. Pero, y sí todo eso está reunido en un tramo de quinientos metros en el río Guadalquivir. ¿No será más lógico trabajarlo “in situ” y, si es posible, coordinado? ¿Y no es preferible si además de aprehenderlo el propio alumnado lo asimila y transmite lo aprendido a otros compañeros? Ese ejemplo lo tendríamos en el Guadalquivir, sus molinos y los Sotos de la Albolafia.


Parece una simpleza, pero desgraciadamente apenas se hace. ¿El por qué? Será parte de la conclusión de la ponencia.


¿QUÉ, Y CÓMO, ENSEÑAMOS?

¿Qué enseñamos?

Recuerdo mis felices años de estudios universitarios aquí en Córdoba, a finales de la década de los setenta, justo en la Transición. Recibíamos esas lecciones, unas más magistrales que otras, donde estudiábamos el arte romano o el islámico, teniendo en este último como referente a la Mezquita de Córdoba. Pues bien, no recuerdo el pasar de la teoría a la práctica. Todo se quedaba en la visión de una serie de diapositivas de lo existente a poco más de cien metros. Y lo dábamos por válido. ¿Para qué ir?

Y es así. Aunque inconcebible es así.
El maestro Joan Santacana define las ciudades como un museo. Eso lo hizo hace pocos meses aquí y lo hará a continuación. Me encanta ese símil. Es que las ciudades son un museo, una enciclopedia como aquella editada por Álvarez. Allí está todo. Pero no solo en una ciudad, sino en cualquier pequeña aldea. Hay un compendio de geografía, historia, biología, geología, física, química, tecnología, religión, plástica, filosofía, ciudadanía o educación física. Y en ocasiones lo olvidamos, consciente o inconscientemente, y nos refugiamos en el libro de texto, en la tableta o en el móvil.

El ejemplo:

Nuestros planes de estudios son más efímeros que la vida de una mosca.

Por ahora sé lo que hay. Por la LOE hay horas de proyecto integrado o de libre disposición en los distintos niveles educativos -en el horario de libre disposición-, desde primero de ESO hasta segundo de Bachillerato.

Según el diseño curricular de la LOMCE en Andalucía, todavía en proceso de discusión, habría dos horas de libre disposición en primero, segundo y tercero, y deja la opción de una hora en cuarto. Por la LOMCE en Primero de Bachillerato se ha creado en Andalucía la materia “Patrimonio Cultural de Andalucía”. En segundo la ley permite incorporar materias al apartado de “libre configuración autonómica”. Textualmente, “...a estos efectos, los centros docentes deberán solicitar previamente la correspondiente autorización. Para ello, presentarán la solicitud acompañada de la correspondiente programación didáctica de la materia ante la Delegación Territorial que corresponda antes del 31 de mayo del curso anterior al de la implantación de la nueva materia. La persona titular de la Delegación Territorial resolverá la solicitud previo informe del Servicio de Inspección de Educación, antes del 31 de julio del curso escolar en el que se haya realizado la solicitud”. Serían dos horas en segundo de Bachillerato. Eso sí, también meten una “cultura emprendedora” que en los pequeños centros educativos se la adjudicarán al Departamento que va todo lo que no cabe en otro...

La duración de la LOMCE es un misterio; incluso podría haberse quedado en non nata -si no fuera porque ya se ha puesto en marcha, aunque, a día de hoy, tampoco sabemos el futuro-. Hoy por hoy, es lo que tenemos.

Ahora, el ¿cómo enseñamos?

Primero de Bachillerato ya es enseñanza postobligatoria. Nuestro centro, el IES Blas Infante, recoge alumnado para el Bachillerato de su centro y de los concertados que lo rodean. Es un muestrario significativo realizar una encuesta para ver el conocimiento del Patrimonio.




A comienzos del primer trimestre realicé una encuesta entre el alumnado de Primero de Bachillerato. Más de sesenta respuestas es una cantidad significativa y representativa.
El alumnado al menos tiene dieciséis años, con seis años de primaria, cuatro de secundaria y, también, una familia que puede mostrarles el lugar donde viven. Las respuestas son significativas y clarificadoras.

Comencemos:

Hay espacios patrimoniales de visita obligatoria. La Mezquita-Catedral es uno de ellos.


Sorpresa: hay siete personas que no han entrado en este espacio patrimonial. Podemos descontar una persona que se ha incorporado al centro, y a Córdoba, en este curso académico.



Luego seguiremos analizando espacios patrimoniales donde hace falta entrar. Ahora, aquellos que están en la propia ciudad: la plaza de la Corredera y la del Potro, dos de los centros urbanos de antaño.

Pleno de visitas a la plaza de la Corredera; es un espacio gentrificado -aburguesado- o recuperado en los últimos años. Allí suele haber conciertos o hubo exposiciones temáticas como el mercado medieval hasta que pasó al entorno a la Calahorra. Era lógico; sin embargo la sorpresa es cuando se pregunta por la plaza del Potro.
¡Doce personas no la han visto! En ocasiones el espacio de vida de muchas personas se reduce a su barrio y al centro, o a la periferia comercial como mucho. Sorprende el resultado, teniendo en cuenta que allí, además, están los museos de Julio Romero, el provincial de Bellas Artes y la Posada del Potro. Con esa respuesta se puede deducir la de los otros espacios.

Pues vamos a ver las respuestas correspondientes:



Julio Romero de Torres pintaría a la mujer morena, pero desde luego no ha sido un lugar de atracción para el alumnado, su familia o el profesorado. Y no podemos decir que se deba a la remodelación del mismo porque de eso hace ya años.

Coincide casi en resultados con el de Bellas Artes, con el que comparte edificio. Un sesenta por ciento no lo ha visitado. Las cifras ya son alarmantes, porque no hablamos de alumnado de infantil, sino de Bachillerato.
¿Y el arqueológico? Desde su reinauguración -o del cambio de espacio, hace varios años-, el arqueológico es un elemento de referencia en el aprendizaje de la historia cordobesa. Además se ha convertido en algo más que un lugar donde se depositan piezas, al ser un espacio vivo con la integración de los restos del teatro y la apoyatura audiovisual. Pues bien, el resultado: veinte personas, el treinta por ciento, no han entrado al Arqueológico. De verdad, inconcebible.



Pocos comentarios más...

Otros ejemplos:
Hemos convertido los espacios religiosos en políticamente incorrectos. Somos incapaces de transmitir al alumnado la diferencia existente entre patrimonio e ideología -eso daría para unas jornadas de debate- y parece conservador el entrar en un antiguo espacio de culto.

¿La sinagoga?

Un edificio de 1315, conservado casi de milagro, uno de los pocos ejemplos existentes en España, desconocido por casi el cincuenta por ciento del alumnado. Supongo que, para muchos, la cultura judía es aquello que poseen los que viven en el Mediterráneo Oriental rodeados de árabes; y que eso está muy lejos.

Tengan en cuenta que, además, mi centro realizó el proyecto “Benjamín de Sefarad” en el pasado curso y que ha recibido a centros educativos de Israel. Sin embargo, ahí están los resultados.

Tendrán más suerte los lugares de culto católicos. Tenemos un patrimonio religioso de la conquista cristiana excepcional, las iglesias fernandinas, a cual más bella...
¡Pero si está a casi el mismo nivel que la Sinagoga!. Me sorprende; reconozco que este dato me sorprende. Mi alumnado en gran parte es seguidor de la Semana Santa; sin embargo no reconoce las iglesias; sí, a lo mejor, el lugar de salida de las imágenes... pero de ahí no pasa.

Bueno, a ver si conocen la Calahorra, en manos de la Fundación Paradigma -antigua fundación Roger Garaudy-, ejemplo de convivencia entre culturas que tanto destacamos en nuestra ciudad. Pues bien, veintitrés la desconocen.
Sin más comentarios...

Más ejemplos podía seguir citando.

III. ¿QUÉ HE HECHO Y QUÉ HARÉ?

El aprendizaje basado en retos y proyectos es apasionante. Creo que, a pequeño nivel, es lo que hacemos desde el departamento de Geografía e Historia del IES Blas Infante, al menos aquellos que nos dedicamos al Patrimonio. Pero no, no voy a hablar de cómo lo hacemos, lo aclararé si es procedente en el debate. Pienso, pensamos, por lo transmitido por el alumnado, que es el mejor sistema en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Reitero, ni voy a analizarlo ni las infinitas posibilidades que en una ciudad como Córdoba se tienen y son en ocasiones desaprovechadas por los docentes. Ejemplos de trabajo son el Aula de Patrimonio del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España; el proyecto Benjamín de Sefarad de la red de Juderías de España; los Jóvenes sobre la Pista del Patrimonio Mundial de la OCPM... porque eso es otra, es increíble la cantidad de subdivisiones existentes en esto del Patrimonio y lo poco conocidas que son.

Como mal docente siempre cuento batallitas. Poco antes de lo de Francia, viajé, con alumnado de 4º de ESO y 1º de Bachillerato, a Toledo, pues habíamos obtenido el premio Aula de Patrimonio en Córdoba. Con los responsables municipales de Toledo comencé a hablar del proyecto “Jóvenes sobre la pista del Patrimonio Mundial”, me parece uno de los mejores proyectos que existen sobre concienciación del Patrimonio. Mi sorpresa fue no que lo desconocieran, sino que ignoraban la existencia de la Organización de Ciudades del Patrimonio Mundial. Prometo que es cierto.

Bueno, a lo mejor tampoco sorprende. Y vuelvo al carácter docente. Ya querría hacer yo un test a políticos y entorno sobre lo que es la UNESCO, el ICOMOS, LA OCPM, la lista del Patrimonio Mundial... de lo que tanto hablan y probablemente desconozcan.

Si no me extiendo en lo anterior, ¿qué pretendo en el futuro? En este caso hablo en singular y no en plural, porque abandonaré a Enrique y Pedro Santos y a María Luisa Villar, mis compañeros en este proyecto del IES Blas Infante. Quiero retornar a los orígenes de toda esta movida, y volveré al IES Rafael de la Hoz, antiguo Nuevo Condesa, donde comenzó casi todo.





Poco más de cuatro años me quedan para la jubilación -si no cambian las condiciones-, y quiero desarrollar un proyecto en ese pequeño IESO. Al menos intentaré incluir como visitas en los cuatro cursos -donde corresponda- la de todos los espacios patrimoniales y, si es posible, que esa integración sea interdisciplinar y transversal para trabajar el patrimonio, en su acepción más amplia, sea cultural o natural...

Reconozco que es difícil por múltiples razones.

La primera, el cansancio del profesorado. Es más cómodo no salir del aula. La burocracia, el aumento de horas de docencia directa, en ocasiones la incomprensión de los padres -considerando que sus hijos tienen todos los derechos habidos y por haber y ningún deber- provocan la reticencia del profesorado a salir a la calle.


La segunda, los propios prejuicios del profesorado, pues hay quien considera una rémora, una pérdida de tiempo, esas salidas, máxime cuando no sean interdisciplinares. A veces esos prejuicios vienen condicionados por la propia presión de los temarios. Eso es obvio en segundo de bachillerato y la amenaza de la selectividad. No sé cómo incidirá el nuevo sistema de reválidas aplicadas a secundaria y bachillerato. Los ya mayores conocimos esas reválidas en el antiguo bachillerato y, desde luego, si mantienen el mismo formato, son para temer.


Y la tercera procede de la propia Administración educativa. Si la burocracia nos asfixia, los brazos ejecutores/ comprobadores de la misma ya rematan la faena. En las habituales inspecciones exhaustivas que padecemos, el gran problema es la póliza. Parte del auditorio no lo entenderá, antes para cualquier instancia había que colocar ese sello o póliza de veinticinco pesetas. Ahora es lo mismo, se revisa la documentación esperando ver si falta la póliza. Los resultados se miden por volumen de documentación y se aleja de la realidad. Desgraciadamente es así y así nunca ascenderemos en esas estadísticas internacionales que tanto preocupan a los políticos. La mayoría de los docentes, creo, tenemos como referencia la formación del alumnado como persona, como ciudadano, con espíritu crítico y que aprenda. Y, al menos a mí, la burocracia me importa menos. Un simple ejemplo: cuando finalizan cada uno de los trimestres la inspección educativa acude a los centros para comprobar que el alumnado está en el aula; difícilmente comprenden que esas fechas son las óptimas para realizar visitas por la ciudad, pues, querámoslo o no, esos días son los más aceptados por el resto de compañeros para poder sacar al alumnado.

Concluyendo, Patrimonio y su conservación, está unido a turismo.

Reitero que no es necesaria una gran ciudad, porque Patrimonio hay en cualquier lugar, por pequeño que sea.

Sin embargo, en ciudades como Córdoba la relación turismo/patrimonio/vida es evidente.

Para acabar quiero transcribir las palabras del equipo de “Nómadas”, programa de Rne, en el reportaje sobre Túnez, lugar tan castigado por el terrorismo:

“El turismo es como el coral, un organismo que vive en colonias, que tiende a formar arrecifes y que aporta color y muchos recursos a los ecosistemas, en este caso marinos en los que se asienta. El coral es vida, y el coral es un síntoma en sí de que las aguas son limpias, de que todo va bien...

El turismo es como el coral, cuando se asienta en un lugar es porque reúne muy buenas condiciones y se da una maravillosa simbiosis, los visitantes disfrutan del destino y al mismo tiempo son generadores de empleo. Y si está bien gestionado también puede constituir un importante elemento de enriquecimiento cultural y social. Ganan todos.

Pero el turismo, al igual que el coral, necesita aguas transparentes y puras, por eso al igual que el coral, cuando las aguas se degradan, desaparece...”

Apliquemos ese texto al Patrimonio: protejamos nuestro patrimonio, nuestra historia, nuestro coral, nuestra vida.