domingo, 20 de septiembre de 2015

EL RESTAURANTE TABGHA, EN CÓRDOBA, UNA LABOR SOCIAL.





http://www.restaurantetabgha.es/

El pasado 18 de septiembre pudimos celebrar un feliz aniversario. Desde hace tiempo pensamos que esa celebración, la cena, debía ser en un lugar especial. Tabgha es un lugar situado en la orilla del mar de Galilea donde, según el evangelio de Mateo, Cristo llevó a cabo el milagro de la multiplicación de panes y peces. 
Se crea o no, también hay ahora otros milagros cotidianos. Desgraciadamente debe existir la beneficencia, pues el Estado, de un bienestar inexistente -valga el doble sentido-, es incapaz de cubrir las mínimas necesidades vitales de su ciudadanía -ya no hablamos de los de fuera-. 
Hoy no voy a continuar con mi indignación. Quiero hablar de esos milagros cotidianos de personas dedicadas a mejorar las condiciones de vida -o a paliarlas, pues no pueden más-.
Yo he conocido a Cáritas desde que mi querida compañera acude a la Iglesia de San Andrés algún que otro miércoles. A través de esa colaboración conocimos el restaurante Tabgha. Si quieren conocer la miseria de nuestra miserable sociedad vayan a la Iglesia de San Andrés el miércoles por la tarde: si uno tiene poco ánimo allí lo pierde. Probablemente sea el nuevo milagro de la multiplicación de panes y peces, o facturas de luz...
Volvamos a Tabgha, el restaurante situado en el pasaje de Ronda de los Tejares; otro nuevo milagro. Allí en ese restaurante escuela se prepara a personas en riesgo de exclusión social para servir en sala o para trabajar en la cocina.


LA ENSALADA DE RAPE Y LANGOSTA

La carta no es muy larga pero excelente. Nosotros, para celebrar nuestro quinto aniversario, nos pedimos una ensalada de rape y langosta, unos calamaritos en salsa verde y una hamburguesa de carne de monte. Terminamos con un tocino de cielo. Todo ello regado con cerveza y vino. El precio final rondó los 25 euros por comensal. Exquisito el sabor de la comida; la presentación de los platos; la amabilidad y preparación del personal de sala... y sobre todo, un milagro que no debería existir porque esa función es de la Administración Pública. No voy a hablar del dinero que se dilapida en comisiones, dietas, gastos de representación, corrupción... Gracias, Cáritas, como a otras instituciones religiosas o no, que cubren los grandes rotos de un (in)útil ESTADO DEL BIENESTAR.