sábado, 20 de septiembre de 2014

EL RESTAURANTE LOS MARQUESES, EL HOTEL LAS CASAS DE LA JUDERÍA - LA CASA DE LAS PAVAS- Y LOS CUPONES DESCUENTO.

Hace unos días escuché una crítica a los cupones-descuento, algo que se ha hecho muy habitual bienes o servicios. Lo  de adquirir bienes lo hago habitualmente, pero lo de los servicios lo tenía un poco olvidado. Sin embargo una oferta lanzada por la empresa Groupalia me animó, nos animó, a reservar el cupón correspondiente para cenar en el Restaurante Los Marqueses de la Judería.


Me atraía especialmente el lugar, "La casa de las pavas" siempre había estado allí, y yo la llevo viendo, cerrada, desde que estudiaba; pues estudié en la Facultad de Filosofía y Letras -en el antiguo Hospital fundado por el Cardenal Salazar-. Probablemente a priori me atrajo más el espacio que la comida.




Bueno, pues tras desembolsar 26 €, y coincidiendo con el cuarto aniversario de mi nueva y feliz vinculación, el 18 de septiembre, nos dispusimos a celebrarlo en el restaurante existente en la Casa de las Pavas, es decir en el Hotel Las Casas de la Judería.


La primera impresión: genial. El otro día escuché que los hoteles de Córdoba están en un nivel de precios superior a la media española. Es lógico. Se han abierto una serie de hoteles con encanto, palacios... donde sus estrellas reflejan realmente lo que son. Cuando vas por ahí hay cuatro estrellas que no llegan a la altura de albergues juveniles -y ojo que nuestro albergue juvenil es excepcional-. Una auténtica maravilla. ¡Qué patios! ¡Cómo se ha respetado la casa-palacio! Desde luego, Don Luis de Góngora y Argote, amigo del buen vivir y nacido en esa mansión, estaría encantado del lugar.



Bueno, nosotros -gracias, Esperanza- fuimos a cenar para  celebrar el cuarto aniversario. Con una agradable música ambiental de jazz, María, la camarera, y su compañero, nos recibieron en el salón de comidas -no es un comedor, tiene la categoría de salón de comidas-.


En la actualidad este espacio es el salón comedor

Con una amabilidad tan exquisita como alguno de los platos, pudimos probar una ensalada de queso de cabra con vinagreta de frutos rojos; a continuación un arroz cremoso -risotto-  de chipirones, espárragos verdes y boletus; un excelente mogote ibérico con pastel de patata, finalizando con una sopa de yogur con frutos rojos. Todo ello acompañado de una copa de vino por comensal y agua.






Es sorprendente cómo se  cena por un precio que supera en muy poco lo que puede suponer un tapeo. Y con una atención sobresaliente; María y su compañero nos hicieron más agradable aún la estancia con sus comentarios sobre la comida, sobre el lugar... un espacio para disfrutar en un lugar Patrimonio de la Humanidad al que se le debería obtener más partido. La judería de día hervidero de turistas; por la noche es un lugar solitario.
PS: merece la pena pagar la cena nada más que para realizar una visita al lugar; quedamos pendientes, como nos recomendó María, a esa cena en uno de los patios... pero debemos esperar al próximo verano.


PÁGINA DEL HOTEL