miércoles, 7 de mayo de 2014

Lo público es de todos, no de quien lo dirige -MUSEO DE JULIO ROMERO DE TORRES-.

Puede sorprender el título cuando tocaba hablar del segundo -o tercer- día de estancia del alumnado de San Cristóbal de La Laguna en Córdoba. Hoy, además, el alumnado de Patrimonio (2º de Bachillerato) exponía un trabajo sobre las Iglesias Fernandinas y la Semana Santa -que lo hizo y bien-. Pero antes de eso hay que hablar del episodio sucedido en el Museo Julio Romero de Torres.
Agradeciendo de antemano todo el trabajo que algunos funcionarios hacen -José Luis Palenzuela, antes Isabel, Mamen... en la Unidad de Turismo y Patrimonio de la Humanidad-, hoy toca hacer referencia a lo opuesto.
 En tiempo y forma, a las 9'30 el grupo del IES Blas Infante y del IES San Cristóbal de la Laguna llegó al museo. Por un pequeño error de información, la entrada no se había previsto. Sin problemas, llamo por teléfono a José Luis Palenzuela que comienza a hablar con la conserje del museo. Parece que la situación se aclara justo cuando entra la señora Directora de los Museos Municipales, Doña Mercedes Valverde. Le presento mis respetos, por su trabajo y conocimiento en el ámbito y entorno de Julio Romero, además le entrego la publicación que gracias al alumnado se publicó por la UNED de Córdoba  y le cuento el problema, que parecía resuelto.
Inmediatamente se indispone con la situación y, como yo, hace una crítica al sistema -ya escribí ayer que el Ayuntamiento era un archipiélago, pero pensaba y espero que sea así, pronto será un continente-, y hace la siguiente reflexión: es como si a tu instituto va un grupo y quien le da el visto bueno es el conserje. Yo, lo más educadamente le respondí: no es así, es como si quien le da el visto bueno para entrar es la Delegada de Educación, puesto que la orden de entrada era del Director General del Ayuntamiento, Don Leopoldo Tena, y no de la "pobre" conserje que nos atendía. Que no llegó bien, pues lo admito. No obstante se podría haber solucionado.
Una vez que parece solucionarse la situación, comentó: ¡Tenéis entrada, pero como haya algún alumno mayor de 18 años, tiene que pagar, así que todo el mundo a enseñar el DNI! Por cierto, no había ninguno. Ante tal situación, continuamos con el recorrido sin visitar esa instalación. (Por cierto, que también hay que pagar por la entrada a la Posada del Potro, otra desgraciada novedad)
Respeto enormemente el trabajo de Doña Mercedes Valverde como historia del arte y  Directora de los Museos, y que en otras ocasiones ha firmado los documentos con el permiso de entrada -que esta vez no se llevaba-, pero debe darse cuenta de que la difusión, y el futuro mantenimiento de los museos, de nuestro Patrimonio Material e Inmaterial, se debe al alumnado, futuro gobernante, conservador...
De verdad, salir a la calle con alumnado pesa, y mucho. Y más cuando se atraviesa el Atlántico para llegar a una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Duele que te pidan la póliza para entrar. Esto retrae al profesorado y, si encuentras trabas, te quedas entre las cuatro paredes del aula.
Siento decirle, señora Directora, que se ha equivocado.
Espero que esto no signifique una represalia en el futuro...