sábado, 3 de octubre de 2015

EL PASEO POR LOS MOLINOS CORDOBESES EN EL GUADALQUIVIR: UN PLACER.




Imaginen que pueden realizar un paseo patrimonial de la mano del mayor especialista histórico, del mejor arquitecto, del ingeniero que sabe todo sobre ese sitio y del botánico -o paleobotánico- que más ha trabajado ese lugar. Vale que cuando realices una visita encuentres a uno o a otro, y ya tienes suerte. Pero, ¿coincidir con todos? Eso, con suerte, sucede una vez en la vida.






Bueno pues ese acontecimiento ha acontecido hoy, día 3 de octubre, día de San Francisco de Borja. Según Rafael Álvarez, "el Brujo", ese lucentino que está representando una obra sobre Santa Teresa -y que, como insiste él, no está incluida en el quinto centerario-, obra que pudimos ver anoche en el Gran Teatro, para que suceda un acontecimiento extraordinario se deben alinear todos los astros. Que conste,  creo  que con el planteamiento no cabe en el quinto centenario; lo siento. Hoy ha sucedido. Contar con Ricardo Córdoba, Catedrático de Medieval de la UCO: Juan Cuenca, arquitecto director de la remodelación no solo la Puerta del Puente y su entorno sino que también ha intervenido en la recuperación de la ribera -con Juan Navarro Baldeweg como arquitecto principal-; Ángel Montero, especialista en paleobotánica y museografïa, desde el Jardín Botánico de Córdoba; y con Pedro Escribano, ingeniero encargado de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en Córdoba, es simplemente un privilegio; un placer. Todo ello coordinado por Piedad Aroca, seguro la mejor persona encargada de estos menesteres: tiene la sensibilidad de una artista y la preparación de una arquitecta. ¡Qué buena labor está haciendo en la difusión del Patrimonio!. Pueden pensar que es una opinión subjetiva; pues sí, lo es. Y que siga muchos años. Todos lo que le queden de vida activa. 

Ricardo Córdoba iniciando la explicación en la entrada del Molino de San Antonio.



Piedad Aroca junto a Enrique Santos, mi compañero de Departamento y compañero en el proyecto de los Jóvenes por el Patrimonio.











Es imposible dejar en este escrito lo que nos han comentado: Pedro, Juan, Ricardo y Ángel. Un privilegio. Pero no era al grupo: era a Enrique Santos, mi compañero, y a mí. Pasear desde la Puerta del Puente hasta el Molino de Martos con las aclaraciones y precisiones del Juan Cuenca... no tienen valor. Aunque discrepemos: yo partidario del "ojo del Califa", aquel hotel que hubiera sustituido al "hotel oxidado", ellos, Juan y Enrique, opuestos. Una pasada. Que tengas la posibilidad de que abran las puertas cerradas, como la del Molino de San Antonio que da al río para ver dónde estaba el canal en el que se colocaban las nasas de la pesca. Eso no tiene nombre.
Solo nos hubiera hecho enormemente felices el haber cogido una barca que nos llevara al molino de Pápalo o al de Enmedio... O a la noria de la Albolafia.
Es imposible describir el enorme cúmulo de información recibida. Ahí tenéis un corolario de lo visto hoy.

La entrada del canal en el Molino de San Antonio



Una de las piedras.

El pozuelo del rodezno en el Molino de San Antonio
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Tuvimos la suerte de poder observar la parte trasera del Molino. En este paso se colocaban "nasas" para pescar.

Pedro Escribano explicando la parte trasera del Molino





Ricardo Córdoba explicando el Molino de Martos en la planta superior del Molino,



Maqueta del Molino expuesta en la planta superior.

Maqueta del funcionamiento del molino: sistema de regolfo con rodezno y piedra horizontal.

Esquema del funcionamiento de uno de los dos batanes que había en el Molino de Martos para hacer los tejidos más tupidos.


La sala donde se emplazaban las piedras del Molino de Martos. Diez piedras verticales que, hasta la Desamortización de Mendizábal, estuvieron en manos de la Orden de Calatrava.

Incluso estuvieron en manos, después de la Desamortizaciòn, de la familia malagueña de Los Larios. Conocidos, además de por la ginebra, por ser una de las que más trabajaron por la "industrialización" andaluza antes de la  primera revolución industrial. Cuando los altos hornos utilizaban madera.

Esquema de la plata.

Entrada del canal principal en el Molino de Martos.



El Molino y la ciudad gremial.









La sala de batanes. Luego transformada en un intento de colocar más piedras de molino movidas por turbinas eléctricas. Nunca funcionó.


Buen día, este 3 de octubre, para realizar una visita a los molinos de Córdoba. Continúa el proyecto del Ayuntamiento para  presentar la arqueología industrial...
Y, por cierto, ya estamos trabajando junto a Piedad Aroca, Ana Ruiz, Carmen Cerezo y Raquel Jurado para recordar el XXI aniversario de Córdoba como Ciudad Patrimonio de la Humanidad.