sábado, 17 de enero de 2015

BARENBOIM (-SAID) Y LA WEST EASTERN DIVAN: SI NO EXISTIERA HABRÍA QUE CREARLA.



FOTOGRAFÍA EXTRAÍDA DE LA NOTICIA EN "CORDÓPOLIS" -AL FINAL DEL ARTÍCULO SE INCLUYE-

El lector habitual de este blog, y de su antecesor -"patrimonitoscordoba.blogspot.com.es", ya desaparecido- sabe que el Patrimonio y la tolerancia y respeto entre religiones son los temas principales. Van unidos. El Patrimonio es la herencia de nuestros antepasados y solo se mantiene si hay tolerancia y respeto. El otro día me quedé absolutamente helado al conocer que ese grupo terrorista autodenominado "Estado Islámico" estaba intentando acabar con la Historia de los lugares que ocupan o intentan ocupar -`por ejemplo las murallas de Nínive-, "porque se distorsiona el Islam". 

El Estado Islámico quiere destruir las murallas de Nínive.

Inconcebible. No es inconcebible porque varios descerebrados lo puedan hacer, que siempre los ha habido y la Historia está repleta de gentes así, sino que sean seguidos, incluso, por personas criadas en libertad y tolerancia. Ya se usa el concepto"talibanismo" para explicar la destrucción de Patrimonio -en una de sus acepciones, pues qué culpa tenían los budas afganos-. Ubinam gentium sumus? diría Cicerón.
Bueno, pues en estos tiempos que corren Barenboim y su orquesta -de israelíes, palestinos y españoles entre otros- es una bocanada de aire fresco, una demostración de tolerancia, de interculturalidad... realizada desde la cultura. No creo, y eso espero, que ninguno de los que han pasado por el Divan en algún momento utilicen el terror, como persona o como Estado, para atentar contra el otro.
En estos tiempos de intolerancia, de meteduras de pata hasta el "corvejón" -como se diría en castizo (recordad que "corvejón" además es de los cuadrúpedos y va con segundas)- el poder escuchar esa magia derivada de unos instrumentos -porque es magia-, reconforta. No todo el mundo es igual y existe, esperemos, una nueva generación, que cree un hogar único: La Tierra, sin patrias, sin fronteras, sin ideologías. Claro, si no nos la cargámos también, pues llevamos camino.

2014, el año más cálido desde que hay registros.


Un gran concierto dedicado a compositores franceses el escuchado anoche, día 16 de enero de 2015, en el Gran Teatro de Córdoba, coincidiendo además con las celebraciones del 700 aniversario de la construcción de la sinagoga de Córdoba -Barenboim es judío-




Debussy, Ravel y Boulez. Este último, primera parte del concierto, probablemente sorprendió a parte de la audiencia que no esperaba escuchar sonidos dodecafónicos no habituales en los conciertos "tradicionales". Frente a esa contemporaneidad, lo más "clásico" con los otros dos componentes del siglo XIX. Un auditorio absolutamente lleno. Es la primera vez que yo veo, con las entradas agotadas,  ningún sitio libre -incluso algunas personas de pie o en lugares sin visibilidad-. Por cierto, y ahora viene la segunda parte de mi artículo, no estaban vacíos ni tan siquiera esos dos palcos que habitualmente están desiertos: los de los patronos (¡cuántas veces he visto los dos palcos vacíos y con las localidades agotadas!).




En un ambiente cálido -no solo por la gente sino porque el aire acondicionado estaba puesto con una temperatura  por encima de lo normal- se desarrolló el concierto de manera espléndida. Hoy repiten programa en Madrid. Por la paz.

Dicho lo anterior, algunos "peros":

- Aun reconociendo su necesaria existencia, probablemente sería mejor que el coste de este proyecto no fuera soportado "principal o casi exclusivamente" por la Junta de Andalucía. Deberían colaborar otras instituciones, españolas y extranjeras, del mismo modo que lo hacen empresas privadas, y parte de ese dinero ahorrado por la Junta se destinara a la Orquesta de Córdoba, a la que se restringe su presupuesto -incluso con la amenaza de su desaparición- y a los conservatorios de la capital y provincia -que lo necesitan-.

- Querría ser correcto, pero me cuesta trabajo. Antes sentía pena, ahora asco (según la RAE "impresión desagradable causada por algo que repugna"), pues no tengo otra palabra para definir mi sentir cuando veo cómo se actúa anteponiendo los intereses políticos sobre los de la ciudad y su ciudadanía. Es decir, cuando se aplican intereses sectarios.

 Cuando se celebró el 20 aniversario de Córdoba como Ciudad Patrimonio -organizado, con mucho trabajo y poco dinero, por funcionarios del Ayuntamiento de Córdoba (gracias, Piedad Aroca, por tu dedicación a estos temas -que sí, que es tu función, pero hay distintas formas de ejercerla, y la tuya brilla-) en el poco espacio que yo pude participar, observé la poca -inexistente por no decir nada más negativo- colaboración prestada por la Junta de Andalucía. Ahora le correspondía a la Junta organizar esta actividad. No olvidemos que la Sinagoga y la orquesta del Divan "pertenecen" a la Junta. No sé la colaboración prestada por el Ayuntamiento en este. Según la información de prensa estuvo presente el alcalde, señor Nieto. Al que sí vi fue al concejal Juan Miguel Moreno Calderón, al que siempre veo cuando voy a presenciar una   actuación musical en el Gran Teatro. Habitualmente se emplaza en las últimas butacas, organizando, viendo si algo falla o falta; ayer estaba en esos palcos habitualmente desolados, desiertos, con los representantes de la Junta. Dando la cara, recibiendo a sus "invitados". No obstante me dio la impresión que el concierto, más que a celebrar la visita de Barenboin, la orquesta del Divan y la celebración del 700 aniversario, era un acto preparando las elecciones municipales. Políticos del partido que manda en la Junta pasados, "pasados", y presentes.
 ¡Ah, perdón, no recordaba que  la Delegada de Gobernación, futura candidata por el PSOE al Ayuntamiento de Córdoba, es la máxima autoridad  de la Junta de Andalucía en Córdoba! Será por eso.


LA NOTICIA EN CORDÓPOLIS