miércoles, 11 de junio de 2014

LA PAZ TAMBIÉN ESTÁ PRESENTE EN LAS ACTIVIDADES PARALELAS AL XIII FESTIVAL DE MÚSICA SEFARDÍ EN CÓRDOBA

Ayer, los presentes a las nueve de la noche, en un día gris, pudimos observar cómo el sol salía no solo por Levante, sino también por Poniente y por el Sur. Tres cocineros, uno judío, otro cristiano y un tercero musulmán, unen sus pucheros para la paz.
Escribía la Santa de Ávila  en Las Fundaciones que "...entre los pucheros anda el Señor". Yo no sé si anda o no; supongo que los creyentes así lo  piensan (mi querido homenaje a Miguel Avilés y a María Palacios, mi maestro y su compañera, con los que tanto aprendí sobre mentalidades en la Edad Moderna, a los que todavía recuerdo). Lo que yo sí viví es cómo desde los pucheros se puede hablar de paz.
No voy a insistir en lo mucho de común que tienen las tres religiones -indiscutiblemente es la judía la más antigua de las tres, aunque con un origen mesopotámico-, pero sí de lo mucho común que hay en los pucheros.
Samuel Perea  ( http://www.samuelperea.com/ ), Víctor Gloger y ayer Abdelkader Elmlih  (faltaba Ahmad Nawaf) cocinaron, en "ARMONÍA", cordero por la paz. Ese cordero que une también las distintas culturas.Un mansaf de pierna de cordero especiado sobre pita, un cordero en escabeche y un cous cous. Faltaría un cuarto cocinero, aficionado, no creyente, que podría haber hecho una buena caldereta o una pierna de cordero deshuesada (si el aficionado hubiera sido yo, a esta pierna horneada la habría despojado de un relleno de jamón ibérico de Villanueva de Córdoba, para evitar choques culturales).
Lo dicho, genial, sin palabras, cómo las personas se pueden unir para la paz, desde la base, y por las alturas solo se hable de guerra.
Y, además, pronto van a cocinar para el Papa. puesto que, llamados a cocinar en la reunión de Francisco, Peres y Abás, decidieron venir a Córdoba, "luminar de culturas", y postergar el otro encuentro.
 De Diario Córdoba. http://www.diariocordoba.com/noticias/contraportada/sabor-paz_886699.html

Rafael Pérez de la Concha presentando el acto.


Buena pinta y mejor sabor.

Colas para probar los platos.
Concluyendo: esperemos que éste sea el futuro que dejemos a nuestros hijos y no lo que estamos creando. Esperemos que desde el estómago se llegue, también, a la paz.